lunes, octubre 03, 2005

Banda sonora

después de escribir "Escatológica" me decidí, pero eso fue antes, querido lector, a escribir una lista de canciones que tuvieran la utilidad de una banda sonora, como la que acompaña una secuencia en una película, en este caso, la mía.

digo antes porque la redacción, así como la intención es previa: casi tres años atrás, bajo una temperatura de 35 grados, escribí una lista que naufragó con otras posesiones. Hace unos cuantos días apelé a mi memoria y la redacté en un café de la 10 con 22. Hoy la transcribo para gozo del lector y para erigir otra memoria, otro espejo, que confabule con estos días de octubre:

didn´t know about you, green chimneys, theloniuos monk; ain´t necessarily so, april in Paris, ella fitzgerald y louis armstrong; i concentrate on you, ella fitzgerald; all blues, corrado, miles davis; a love supreme, john coltrane; corazón loco, inolvidable, bebo & cigala; lágrimas negras, bebo & cachao; panamericana, paquito d´rivera; corazón vagabundo, caetano veloso; insensatez, stan getz & tom jobim; pra que chorar; alume; hellhound on my trail, robert johnson; bold as love, jimi hendrix; breaking the girl, red hot chili peppers; in my life, the beatles; you can´t always get what you want, the rolling stones; don´t think twice it´s allright, bob dylan; all i want is you, u2; hombre al agua, soda stereo; aprendizaje, serú girán; rezo por vos, charly garcía(a.k.a say no more); cicatríz en mi, gustavo cerati;oceans, pearl jam; heaven beside you, alice in chains; la mer, nin; ese cielo azul, bajo fondo tangoclub.

sábado, octubre 01, 2005

Escatológica

y todo pega vueltas, vueltas para mi,
mi voz se esfumó y ya no siento los pies
canté mil canciones de amor y ahora no me puedo mover...
139 lexatins
Fito Páez

por qué inicié con este fragmento, la verdad porque recordé en reflujo, lo cual hace más vívida la imagen, la saliva gangrenada, producto de la gastritis, de esta mañana tan cruda de sábado. vuelto mierda, física, es cierto: me había cagado mientras dormía. qué mal sueño tuve.
sufro de estreñimiento, ¿ por qué me relajé tanto que desperté envuelto en mi propia mierda?

Ahí se la dejo, curioso lector, pero le doy una pista: ¿ recuerda a Spud, el empanicao de Trianspotting? Por ahí va la caca buscando el cauce.

A mi me gusta cagar, la verdad. Me gusta culear. Pichar también. Fumar cuando es placentero. Y meter cuando se hace estrictamente necesario. Caminar, que no deambular, no soy cualquier ijueputa sinvergüenza que se la pasa por ahí, deambulando, precisamente; tengo puntos fijos y paisajes urbanos que me encantan, así como una delimitación bastante precisa de lo que es Bogotá, de lo que no me asquea, de lo que no me falsea, que no rendiré por un apartamento en los rosales o un trabajo de mierda en la 127. Lo confieso: no me gusta trabajar, o no al menos de la forma en que lo hacen los demás. no quiero ahorrar. no quiero primas. ni cesantías. ni eps. ars. caja de compensación. no quiero patrones. no quiero ser siervo. ni esclavo. y en ésas he estado durante casi diez años y pienso permanecer otros cuarenta.

Pero, dejando de lado la disgresión sobre los "estilos de vida", amanecí cagado, con aliento de perro del infierno, un poco más viejo. Es patética la percepción que un individuo tiene de sí mismo. En mi caso me llama la atención encontrarme con el mismo tipo desde hace 29 años, insoportable, cretino y díscolo. No tengo espejo, pero la imagen que devuelven las vitrinas es asquerosa, ¿ cómo pretender vivir con semejante adefesio, carente de belleza y armonía, que es este amasijo de mierda con huesos? Algo me veré que aún anhelo, antes que pulir un verso, ser el nuevo rey del porno underground.

Anoche, antes de continuar con la ronda de alcohol, hice una parada en uno de los cuentos de Acid House de Irvine Welsh, Euroescoria, aquel que trata del protagonista que se come a una asquerosa mujer grasienta sólo para hacerle daño a un tercero y termina haciéndose daño a sí mismo ( claro, soy excesivo: el protagonista no se hace daño a sí mismo. Discrepo con Trent Reznor sobre ese supuesto autocastigo que, en últimas, es autocompasión) Vuelvo al relato: el mancito se come por el culo a Chris, así se llama la hembra que tiene una horrible cuca, producto de un jueguito de botella con una amiguita. Le destroza el culo. Le rompe el ojete. Qué delicia. Y le queda una sensación como la de restregarse todas las mañanas con manteca para fritar maduros. Restregarse y no poderse secar. Qué cagada. Pues así me siento desde hace unas horas. Me veo cagado acercándomele a alguna pornomodelo de la televisión para darle un abrazito confianzudo. Espléndido, ¿no? Bueno, el final te lo buscas tú.

Lo que más me gusta de cagar es que de tanto pujar el único resultado es esa protuberancia café, con estrías rojas o amarillas, que, ¡plash!, zambulles en el inodoro. Claro, si eres suertudo y no padeces de estreñimiento. Hombre, cagar y comer son complementos: una historia social de la cagada es muy necesaria en la sociología, la antropología, la economía. La nacional debería abrir una Manuel Ancízar que reflexionara sobre el valor económico, simbólico, de la mierda. A lo mejor, semejante esfuerzo podría servir para que mantuvieran unos excelentes baños: imagínense la ilustrísima cátedra de Héctor Ramírez desde el egregio sanitario, todos peando sonoramente, evitando el incómodo ritual del aplauso. Guau, qué chimba. Cagar, libera. No te quepa la menor duda. Pero si no puedes cagar, o te cuesta mucho, déjame decirte que te vas muriendo muy lentamente porque el espacio sagrado del sanitario se desaloja de tu presencia, y no hay nada más patético que abandonar ciertas rutinas a medida que vas envejeciendo dado que el sanitario es para leer cagando, para contestar las llamadas del celular y emitir un pedo en hi-fi ante un reclamo imprevisto, para escribir poemas, para cantar cagando y, de vez en vez, para follar, para pajearse o para esconderse de la señora que te cobra el arriendo que te gastaste la noche anterior jartando solo como otro marginal más.

Cagar es metafísico. No sé si estoy de vuelta de todo, pero cuando medito con serenidad sobre el estreñimiento lo he relacionado con la vida: tanto esfuerzo para alcanzar metas, para hacerse a una imagen, para labrar una reputación, para conseguir el amor de alguien a lo largo de esta puta vida y qué, uno termina debajo de dos palmos de tierra enmierdada, siendo alimento de gusanos y parásitos de algún niño sobrealimentado con dulces. Sólo cagando con dificultad me he dado cuenta de esta perogrullada: tanto esfuerzo pa volverse mierda. Me he imaginado los restos de mi viejo y de mi abuela: pedazos de mierda. Así terminaremos tú, yo, Trent Reznor y los demás.
¿Seremos mierda generosa, fragante, consistente, o una plasta amarillenta tirada en una esquina con toda la intención de hacer caer al primer malparido que se cruce en tu camino? No lo sé, hoy mis pedazos no tenían semejantes tonalidades.