domingo, agosto 12, 2007


9 o 99
puertas:
eslabones de sílabas que enlazan el sonido de tu nombre;

Si son 9,
habría que recurrir al mito;

Si son 99,
habría que recurrir a la flagrancia del delirio
o a la impunidad de la locura.

Puertas,
ninguna es igual,
así como el cauce del Nilo difiere al del Mississippi

o al del Amazonas

o al del Ganges,

quien se sumerge en ellos no será el mismo
-en consonancia con la inversión del arquetipo en cuya combinatoria
está la clave de las revoluciones celestes-

Una puerta es a una puerta
Lo que otra a un sendero:
Posibilidad simultánea del devenir,
Jet lag del transcurrir,
reverberación de la voluta en cuya difuminación
es trazada la figura de la rosa

Y la luz
oh dios
Es el enlace del arco que dispone tu figura
entreabierta
En todas las dimensiones

Quicio
Bisagra

Eje

al trasluz de la hoja
a través del surco

los visos de tu rostro

adentrándose

en el mándala



¡Hágase el baile,
comience el dialogar de los cantos!

No es aquí nuestra casa,
no viviremos aquí,
tú de igual modo tendrás que marcharte.


Nezahualcóyotl